Cortó entonces la anciana mujer,presa de los celos y la rabia, el pelo de la hermosa joven. Sus dorados cabellos que tanto la habían hecho aprender,a pesar de ser un molesto peso de quince metros, se desplomaban sobre el sucio suelo del castillo. Rapunzel cayó. ¿ Realmente había sido ''su madre'' la que había osado sellar su poder cortándole el cabello?
No,no había sido ella.
Había conocido una buena mañana a un joven ladrón que, tratando de huír tras robar la corona de la princesa, había escalado hasta la ventana de su cuarto.
Al verlo la muchacha se asustó y de un golpe seco con una sartén lo dejó tieso en el sitio. Lo amordazó con su larga melena como si de una cuerda se tratase y le propuso algo.
-Te devolveré la bolsa con la corona que lleva dentro si, a cambio, tu me llevas a ver las luces flotantes.
Aquellas luces pudo verlas un tiempo despuès. Se encontró sentada en una barca con su precioso pelo recogido en una gigantesca trenza que casi llegaba a salirse por un lado de la barca.
El muchacho se había enamorado de ella , no cumplió la promesa ya por obligación si no por amor.
Le importaba poco en verdad que la muchacha tuviese tal melena que podía escalar hasta una ventana por ella o que tuviera que pasar horas para cepillarla por completo.
Él había cortado su melena, pues su anciana madre en verdad era una mala señora que había raptado a la chica siendo ella una pequeña princesa de meses de vida y, lo único que deseaba era mantener a Rapunzel presa para utilizar el poder secreto que su pelo tenía: curar a la gente.
Su ''madre'' que siempre había usado este poder para mantenerse joven sufrió un ataque de locura. Sujetó el pelo que yacía en el piso como si fuera una niña a la que se le acababa de romper su juguete preferido y, tropezándose con el mismo pelo, cayó por la ventana.
Rapunzel recordó ese día toda su vida, el día en el que a pesar de perder su espléndida melena. había encontrado su fuente de esperanza y de alegría casándose con aquel muchacho que tanto miedo le había dadp en un principio,gracias a él ahora sabía que ella siempre había sido una princesa.
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